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jueves, 23 de marzo de 2017

Las luchas de fracciones en Podemos y su pose ante las masas; Equipo de Bitácora (M-L), 2017

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias

[Post publicado originalmente en 2017]

«En 24 horas se puede modificar la táctica de agitación en algún problema especial, se puede modificar la táctica de realización de algún detalle de organización del partido, pero cambiar, no digamos en 24 horas, sino incluso en 24 meses, el punto de vista que se tenga sobre problema de si hace falta en general, siempre y absolutamente, la organización de combate y la agitación política entre las masas, es cosa que sólo pueden hacer personas sin principios. Es ridículo hablar de situación distinta, de una alternación de periodos: el trabajar para que se cree una organización de combate y se lleve a cabo una agitación política es obligatorio en cualesquiera circunstancias «grises y pacíficas», en cualquier período de «decaimiento del espíritu revolucionario». (Vladimir Ilich Uliánov, Lenin; ¿Por dónde empezar?, 1901)

En este documento se analizará en mayor o menor profundidad varias cuestiones relacionadas con Podemos: su historia, desarrollo, luchas internas, sus teorías, etc. Teniendo como principal interés demostrar que dicha organización no tiene ideología concreta y estable, sino condicionada y temporal, que la honestidad de sus líderes brilla por su ausencia. Expresar que no nos gusta afirmar sin más, así que hemos indagado en el historial de esta formación para demostrar al lector que efectivamente hay un cambio de discurso cada pocos meses en la línea política de este partido y que, por tanto, no hay garantía de que cumpla absolutamente nada.

En estos años y en más en los últimos meses, parece que el fenómeno de Podemos se ha desinflado, nosotros ya advertimos a los incautos:

«¿Alguien cree que en la actual democracia burguesa, donde los medios de producción y por tanto también la mayoría de la prensa son de dominio burgués, un partido con planteamiento revolucionario, verdaderamente revolucionario, que supusiese una amenaza seria para el sistema, no sería directamente censurado y difamado en vez de impulsar su voz y ser criticado en los medios de (in)comunicación como lo es Podemos? ¿No estaría la oligarquía jugando con fuego si accediese a los revolucionarios a explicar su visión a las masas? Y es ahí que encontramos otro dato interesante. ¿Como es normal que un partido relativamente pequeño y nuevo como «Podemos» que se jacta de no necesitar a los poderosos tiene el poder económico de llegar a literalmente empapelar ciudades enteras? ¿Cómo se financia dicha organización o quién la financia? ¿Cuál es el motivo por el que «Podemos» y su líder han sido visibilizado enormemente por esos medios que de hecho no están interesados en una reforma del sistema y mucho menos en una revolución? ¿Cómo es que Intereconomía –entre otros órganos de la ultraderecha– le prestó sus tribunas al susodicho en variadas ocasiones? ¿Alguien cree que si Pablo Iglesias fuera en realidad un factor proletario en la lucha de clases, este tendría esos espacios a su disposición parcial o total? Obviamente son preguntas retoricas señores
». (Equipo de Bitácora (M-L); Crítica al artículo: «Podemos» irrumpe con fuerza en el panorama político español, 2014)

La cuestión ahora sería indagar por qué Podemos no ha podido ser la pieza de recambio predilecta para sustituir el motor político del régimen, sino una pieza totalmente auxiliar en un engranaje donde poco impacto tienen sus opiniones. Por ello, como decíamos más atrás habrá que mirar qué tenía que ofrecer Podemos.


El resultado del IIº Congreso de Podemos, victoria pablista pero con síntomas de desafección en la militancia

En el IIº Congreso de Podemos celebrado en Vistalegre en febrero de 2017, Pablo Iglesias consiguió en la segunda asamblea del partido un total de 37 de los 62 consejeros en disputa un –59%–, mientras que Errejón logró 23 –37%– y los anticapitalistas, solo dos.

Después de la victoria del sector pablista en el congreso, llegamos a la conclusión que la organización lejos de profundizar su derechización –muy veloz desde su fundación– parece que ha dado un freno, sus líderes actuales han decidido ir al armario a ver si pueden recobrar los disfraces del 2014 para intentar no perder más credibilidad y recuperar a los elementos desengañados.

Por supuesto, para el sector errejonista ha supuesto y supondrá una pérdida de poder en los órganos del partido, y en los órganos electos de poder, que ya se ha evidenciado en el relevo de Errejón por Irene Montero o la propia dimisión de Carolina Bescansa, seguramente uno de los elementos más importante del errejonismo:

lunes, 14 de diciembre de 2015

La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista; Llambro Filo, 1985

[Enlaces de DESCARGA y LECTURA del texto en PDF al final del documento]

«Esta obra del albanés Llambro Filo tiene una importancia vital. Se trata de una obra que analiza la estructura teórica y práctica de los gobiernos de los llamados –hace unas décadas– países de de la «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista». Esto quiere decir que se analiza las teorías revisionistas soviéticas y como influyeron en un gran número de países de África, América y Asia.

La lista de países que alguna vez han sido englobados dentro del grupo de los países de «vía no capitalista de desarrollo» y «orientación socialista» es muy larga: Angola, Guinea-Bissau, Mali, Ghana, Mozambique, Afganistán, Granada, Yemen del Sur, Siria, Irak, Santo Tomé y Príncipe, Surinam, El Salvador, Tanzania, Cabo Verde, Nicaragua, Egipto, Zambia, Libia, Birmania, Seychelles, Burkina Faso, Zimbabue, Nigeria, Yemen, Argelia, Congo, Guinea, Madagascar, Camboya, Somalia, etc. Por supuesto sobra decir que muchos de estos países no se mantuvieron en la lista de «orientación socialista» puesto que se sacaban o introducían países según los intereses de los líderes soviéticos.

Muchos de estos países también recibían las etiquetas de «socialismo árabe», «panafricanismo», «tercer mundo», «países no alineados», «países en vías de desarrollo», y los revisionistas soviéticos incluso veían correcto añadir estas etiquetas a dichos países según el contexto e interés momentáneo:

«Todas estas denominaciones, que se refieren a las diversas fuerzas políticas que hoy actúan en el mundo, lejos de poner en evidencia; encubren el carácter de clase de estas fuerzas, las contradicciones fundamentales de nuestra época, el problema clave, que actualmente predomina a escala nacional e internacional, la implacable lucha que se desarrolla entre el mundo burgués-imperialista por una parte, y el socialismo, el proletariado mundial y sus aliados naturales, por la otra». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Al ver esta innumerable lista de países de «orientación socialista» el lector debe reflexionar sobre de la influencia que han tenido las ideas de los revisionistas soviéticos en el mundo.

Los temas a analizar de las teorías del revisionismo soviético serán:

1) El carácter revisionista de tipo reformista de las teorías revisionistas soviéticas que arenga a los países coloniales y excoloniales a desarrollarse hacia el socialismo de forma pacífica, sin la necesidad de una revolución violenta y la necesaria instauración de la dictadura del proletariado. Se señala la evidente absurdez de la denominación de los revisionistas soviéticos de estos países como Estados «intermedios» ni socialistas ni capitalistas, sabiéndose que en un Estado domina quién tiene el dominio económico y por ende el político;

2) La denuncia del negacionismo hacía la clase obrera, como clase ascendente y más progresista de nuestra época en la dirección de las revoluciones de todo tipo –anticolonialistas, antiimperialistas, antifeudales, antifascistas, socialistas y demás–. Dando como resultado que los revisionistas soviéticos aprobaran que en la dirección de estos países estuvieran nacionalistas burgueses, pequeño burgueses, intelectuales y demás si estos se apoyaban en la Unión Soviética socialimperialista;

3) De igual modo se denuncia la negación a la clase obrera de su partido, el partido comunista, basado en su doctrina científica y orientadora, el marxismo-leninismo. El prototipo del partido prosoviético en dichos países eran directamente partidos burgueses y pequeño burgueses presentados desde el exterior como afines al socialismo –como el Partido Baath [ó Baaz] en Irak, Siria o Egipto–. También encontramos la aglomeración de varias organizaciones y clases en un frente, y el establecimiento de este frente como presunta plataforma desde la que nace el partido marxista-leninista o que asumirá el papel de vanguardia concerniente a un partido proletario –véase el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua o el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador–. Se denuncia que la dirigencia de un partido que se considere marxista-leninista –como unión de los elementos más conscientes y avanzados del proletariado–, no puede tener en su máxima dirección a elementos que de la noche a la mañana dicen estudiar y aceptar el marxismo-leninismo –véase Fidel Castro en Cuba o António Agostinho Neto en Angola–. Añádase la variante de que, a partir de los golpes de Estado en el ejército –véase el Partido de los Trabajadores de Etiopía, la Unión Socialista Árabe en Libia, el Partido Democrático Popular de Afganistán, o en el caso de Burkina Faso en donde nunca se llegó ni siquiera a fundar un partido, siendo comandado el proceso por una junta militar–;

4) Se presentaba la «ayuda» política, militar y económica soviética como el principal factor para determinar si un país era de «orientación socialista» o no. Presentar así mismo, que sin la aceptación de la teoría política de la «soberanía limitada», sin la adhesión al organismo militare del Pacto de Varsovia y sin integrarse o cooperar en economía con el Consejo de Ayuda Mutua Económica era imposible sobrevivir ante el cerco del imperialismo capitalista. Se alegaba que cuando un país negaba dicha «ayuda» y «tutela» soviética había traicionado al socialismo –véase el caso de la República Democrática de Somalia o Egipto y sus virajes de apoyo en la Unión Soviética a los Estados Unidos–. Se negaba el axioma marxista-leninista de que la verdadera ayuda de los países socialistas a otros países socialistas solo puede ser un auxiliar. El país que construye el socialismo debe valerse de sus propias fuerzas;

5) Se denuncia las especulaciones teóricas sobre el presunto «socialismo» en la economía en los países de «orientación socialista». Aparte de demostrar que en estos países predomina la economía mixta –como fue el caso de Nicaragua por ejemplo–, se dedica especial atención a explicar el carácter capitalista del sector estatal en estos países debido a las leyes de producción capitalista y al control político y económico del Estado, explicando detenidamente el rol que la burguesía le da a dicho sector estatal para crear beneficios y ligarse en este caso a sus amos socialimperialistas. Se denuncia la ligazón económica con el socialimperialismo soviético a través de créditos, préstamos, compra de armas, lazos comerciales, e incluso con la introducción de estos países en sus herramientas neocolonialistas como el Consejo de Ayuda Mutua Económica. Además se oculta que el imperialismo –de cualquier tipo– no otorga créditos para ver la construcción del socialismo, sino que toda inversión está calculada de antemano para obtener suculentos beneficios, estableciendo en dicha relación unos lazos económicos, políticos y culturales para influir en el país deudor. En la mayoría de las ocasiones se ha comprobado que dichas camarillas revisionistas no pueden ni otorgar una economía saneada a su país, ni controlar la deuda con la que se encadenan a los diferentes imperialismos, por lo que deben de sacrificar el nivel de vida de las masas obreras para pagar las grandes deudas –véase el caso de la extensa deuda de los países africanos prosoviéticos– que incluso les conduce a la autodestrucción de tales regímenes. A esto habría que añadirle la promoción de la «división internacional del trabajo» promovida por la Unión Soviética socialimperialista y su imposición en los países de su rango de influencia, dándose una desindustrialización y «especialización» económica en las ramas de la industria ligera o la agricultura que los ataba a ser meros países neocoloniales. Entender que para las burguesías nacionales el triunfo completo de la industrialización significaba el fin de toda posibilidad de supervivencia de cualquier clase explotadora –ya que por ejemplo la industria pesada da las posibilidades reales para la completa colectivización del campo y la eliminación del kulak, última clase explotadora a eliminar–;

6) Se denuncia la infiltración de los revisionistas soviéticos por medio de engaños, chantajes y sobornos en los movimientos de liberación nacional. De igual modo se denuncia la instigación del socialimperialismo soviético a que los pueblos apoyen los golpes de Estado de los líderes de diferentes partidos o fracciones corrompidas por el socialimperialismo soviético. Señalándose que los golpes de Estado son métodos antimarxistas de toma de poder, por su total inconexión con las masas trabajadoras, siendo claramente una negación de la teoría marxista de que la historia la hacen las masas y promoviendo aventurismos y la teoría anarquista de que la historia la hace un cerrado círculo de personas bajo conspiraciones triunfantes;

7) Se denuncia el establecimiento de bases militares, pactos de amistad y cooperación bilaterales o multilaterales, o el envió de tropas a través de países satélites que garantizan la injerencia militar, la explotación económica y el control político del socialimperialismo soviético en tierras ajenas. Se advierte de la falsa fraseología marxista usada por los revisionistas soviéticos con epítetos como proporcionar una «ayuda internacionalista», o defender «amistad soviética con los pueblos oprimidos» que no tienen otro objetivo de camuflar sus intereses expansionistas y defender los intereses socialimperialistas en dichos países;

8) En particular ha de entenderse que las teorías del socialimperialismo soviético como la de la «vía no capitalista de desarrollo» y «orientación socialista» no son casuales, sino que son la consecuencia teórica lógica a sus fines de expansión imperialistas. Esto se ve claramente en otros ámbitos como ya hemos hablado: en la teoría político-militar de la «soberanía limitada» fabricada con el objetivo de justificar la intervención militar en los países neocolonializados por el revisionismo soviético como fue el caso de Checoslovaquia, o la teoría económica de la «división socialista del trabajo» donde se niega la industrialización de los países dependientes y se les condena a la producción de monocultivos como es el caso de Cuba.

En resumen todos estos países acabarían ligados al carro del socialimperialismo soviético y mantuvieron una aparente fraseología revolucionaria y marxista hasta inicios de los 90, donde la mayoría de ellos con el colapso del bloque revisionista soviético decidieron mirar hacia Occidente en lo económico y dejar la simbología y fraseología marxista.

Antes de seguir creemos que es necesario que respondamos al lector dos cuestiones previas:

Primero. ¿De dónde nacía en la Unión Soviética este espíritu avasallador, rapaz, egoísta, belicista, explotador; ese carácter, en resumidas cuentas, clásico de los imperialismos? Como decían los marxista-leninistas albaneses, en la Unión Soviética la restauración de la ideología burguesa en el partido a través del revisionismo, y la restauración del capitalismo a través de esas ideas burguesas y las sendas reformas económicas aplicadas, no podían dejar de tener consecuencias en la política exterior del país:

«La restauración del capitalismo en el interior del país no podía sino conducir también a un cambio radical en la esfera de las relaciones internacionales y en la política exterior del partido comunista y del Estado soviéticos. El revisionismo jruschovista se fue transformando gradualmente en la ideología y la política de una nueva superpotencia imperialista que justifica y defiende el expansionismo, la agresión y las guerras para establecer la dominación mundial. Son engendro de esta ideología y esta política las nefastas teorías de la «soberanía limitada», la «división internacional del trabajo», la «integración económica, política y militar» de los países de la llamada comunidad socialista, a los que han atado de pies y manos y transformado en países vasallos». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

Esto solo era el reflejo de su línea política interior como decíamos:

«Toda la política exterior expansionista, hegemonista y agresiva de la Unión Soviética socialimperialista constituye otra prueba, otro testimonio de que el régimen soviético es un régimen capitalista, porque sólo un régimen así puede practicar tal política en la arena internacional. Como afirmaba Lenin, la política exterior es la prolongación de la política interior y las dos juntas la expresión concentrada de las relaciones económicas existentes en un país. Las máscaras socialistas y comunistas que aún pretenden conservar los revisionistas soviéticos, se van cayendo ante su realidad capitalista y ante la política socialimperialista que aplican». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

Segundo. ¿Cómo se explica la fácil profundización económica, política y cultural del socialimperialismo soviético y por tanto de sus teorías en todos estos países? ¿Tan solo con la abundante maquinaria de propaganda? No. Ténganse en cuenta que por el perfil, la mayoría de estos países eran los típicos países que accedieron a su independencia estatal a mediados de los 60 ó 70. Muchos de ellos quedaron prendados del eco de la Revolución de Octubre de 1917 y del eco del internacionalismo proletario de la Unión Soviética durante la Segunda Guerra Mundial y después:

«A pesar de todas las derrotas que han sufrido, los revisionistas soviéticos continúan ejerciendo una influencia no solo allí donde representan la ideología estatal dominante, sino también en la inmensa mayoría de partidos revisionistas así como en ciertos partidos nacional-democráticos de los países en vías de desarrollo, etc. Continúan apelando al pasado de la Unión Soviética, al nombre de Lenin y al Partido Bolchevique y se cubren siempre de forma sutil, de una fraseología comunista. Está claro que sin desenmascarar la plataforma ideológica del revisionismo soviético, que es la base teórica de su política imperialista, no podremos oponernos eficazmente a su expansión y su hegemonismo, no podremos realizar en la medida y bajo las formas requeridas, una movilización de las verdaderas fuerzas antiimperialistas, no podremos aniquilar los agresivos planes de las superpotencias». (Enver Hoxha; Informe en el VIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1976)

Por eso para los líderes de esos países excoloniales, esa vieja fama positiva de la Unión Soviética que arrastraba de años atrás y que muchos no tenían ni siquiera la capacidad teórica para entender el viraje ocurrido en el país soviético tras la muerte de Stalin en 1953, fueron factores que facilitaron que estos líderes fueran presas fáciles para la demagogia y el engaño de los revisionistas y socialimperialistas soviéticos. Otros líderes de estos países, es fácil pensar que si eran conscientes del carácter socialimperialista de la nueva Unión Soviética de Jruschov, Brézhnev y posteriores, pero les convenía disimular este carácter ya que sin el apoyo del revisionismo soviético muchos de ellos no podrían haber retenido el poder político ni obtener cuantiosos beneficios económicos. Entiéndase también que muchos de los líderes buscaban simplemente apoyarse en la Unión Soviética como contrapeso al viejo país colonial o neocolonial que le había dominado, creyendo profundamente en que el país soviético tenía buenas intenciones, otros directamente pese a conocer su nuevo carácter rapaz e imperialista esperaban ilusamente obtener un trato mejor que el dispensado por el país imperialista del que se acaban de desligar.

Tercero. ¿Cómo terminaron estos regímenes si eran tan numerosos? ¿Continúan a día de hoy? Con el derrumbe del propio socialimperialismo soviético en 1991 todos los regímenes prosoviéticos acabarían o bien por la fuerza o bien por iniciativa propia cambiando su régimen al del estilo de las democracias burguesas occidentales y dando todavía más si cabe, entrada al capital extranjero de los imperialismos occidentales –como fue el caso de Mozambique–. Otros como que también «picaron» en establecer tales teorías antimarxistas, moldearían a partir de entonces con sendas reformas sus regímenes hacia el estilo de Occidente pero manteniendo sin embargo cierta de la fraseología pseudorevolucionaria –como fue el caso del Congo–. En otros casos ha sido hasta fechas recientes que han decidido amoldarse al régimen parlamentario democrático-burgués y abandonar en su propaganda y constituciones los alegatos al «socialismo» –como Siria–, aunque ya padecían un notable influjo económico de los imperialismos occidentales. En resumidas cuentas todos han cambiado su vieja estructura económica, su propaganda y fraseología y sus alianzas internacionales. Esto además es la prueba efectiva de que muchos de estos regímenes no tenían una base asentada en el pueblo y en políticas consecuentes, sino que más bien eran regímenes en donde dominaba una minoritaria clase explotadora burguesa-feudal que a través de golpes de Estado, y con el apoyo que recibían del exterior, lograban sobrevivir con muchos apuros, y que una vez finalizado ese apoyo del exterior dichas clases explotadoras locales no vieron factible seguir con la falsa bandera del «socialismo», siendo más viable para ellos darle la mano a los viejos imperialismos coloniales o aliarse a otros nuevos imperialismos ya que el viejo socialimperialismo soviético ya no podía «protegerles».

Si se hace una introspectiva, se podrá ver que muchas de las teorías de como se estructuran los partidos gobernantes, la economía o la política de alianzas en el exterior, se podrá ver que los actuales países del denominado «socialismo del siglo XXI» no se diferencian en nada a los países prosoviéticos de los llamados de «orientación socialista». ¿Esto qué quiere decir? Que como lección todo marxista-leninista debe darse cuenta que todo revisionismo tiene una base teórico-práctica anterior en la que se suelen apoyar para formar su estructura; y como segunda lección debe aprenderse que para combatir a los nuevos revisionismos es menester haber comprendido y haber desenmascarado en su momento a todos los revisionismos previos. Esto una vez más tira por borda a todo el que se queja del hincapié en el estudio y denuncia de los revisionismos «pequeños» o «pasados de moda».

Por todo, al respecto de esto que se ha visto a lo largo de la historia, y sobre todos por los regímenes revisionistas prosoviéticos de África, Asia y América, hay que recordar que:

«La claridad en esta cuestión y el establecimiento de una neta línea de demarcación entre el socialismo auténtico y el pseudosocialismo, revisten una importancia capital para el desarrollo con éxito de la lucha de la clase obrera y de las masas trabajadoras. Sin tener una clara imagen de la sociedad socialista y sin atenerse a sus principios y leyes generales, la revolución se queda a mitad de camino». (Enver Hoxha; Informe al VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1981)

¿Cuál era la posición marxista-leninista del Partido del Trabajo de Albania sobre los problemas y tareas de los países coloniales y excoloniales?:

«Es sabido que en los países explotados por el imperialismo, en los países de Asia, África y América Latina, los pueblos que aman la libertad desarrollan una enconada lucha por su emancipación, su independencia y su soberanía nacional, contra el viejo y nuevo colonialismo. Esta es una justa lucha revolucionaria y de liberación, que goza del respaldo sin reservas de los marxista-leninistas, de los países verdaderamente socialistas, del proletariado mundial, de todas las fuerzas progresistas. Esta lucha está dirigida, y no puede dejar de estarlo, contra varios enemigos: contra los opresores imperialistas, y en primer lugar contra las dos superpotencias, los mayores explotadores y gendarmes internacionales, los más peligrosos enemigos de todos los pueblos del mundo; contra la burguesía reaccionaria del país, vinculada a través de miles de hilos con los imperialistas extranjeros, con tal o cual superpotencia, con los monopolios internacionales, y que es enemiga de la libertad y de la independencia nacional; contra los acentuados remanentes del feudalismo, que se apoyan en los imperialistas extranjeros y se unen con la burguesía reaccionaria contra la revolución popular; contra los regímenes reaccionarios y fascistas, representantes y defensores del poder de estos tres enemigos. Por ello, es absurdo pretender que hace falta luchar únicamente contra los enemigos imperialistas del exterior, sin combatir ni golpear simultáneamente a los enemigos internos, aliados y colaboradores del imperialismo, a todos los factores que obstaculicen esta lucha. Hasta el presente jamás ha existido lucha de liberación ni se ha desarrollado alguna revolución nacional-democrática y antiimperialista que no se haya enfrentado a enemigos internos a reaccionarios y traidores a elementos vendidos y antinacionales. (…) En los países que han conquistado total o parcialmente la independencia política, la revolución se encuentra en distintas etapas de desarrollo y no se le plantean las mismas tareas. Existen entre ellos países que se encuentran en vísperas de la revolución proletaria, mientras que en muchos otros, están a la orden del día las tareas de la revolución nacional, democrática, antiimperialista. Pero en todo caso, mientras esta revolución esté dirigida también contra la burguesía internacional, contra el imperialismo, es aliada y reserva de la revolución proletaria mundial. Pero, ¿acaso esto significa que tales países deben permanecer en la fase nacional-democrática de la revolución y que los revolucionarios no deben hablar de la revolución socialista y prepararse para ella por miedo de superar y quemar las etapas y de que alguien pueda tratarles de blanquistas? Lenin se ha referido a la necesidad de transformar la revolución democrático-burguesa en revolución socialista en los países coloniales desde la época en que en estos países las revoluciones democrático-burguesas todavía se encontraban en embrión. Marx y Engels, al criticar al blanquismo, no consideraron prematuras, ni la revolución de 1848, ni la Comuna de París. El marxismo-leninismo no confunde en absoluto la impaciencia pequeño burguesa que conduce a quemar las etapas, con la necesidad del desarrollo ininterrumpido de la revolución». (Enver Hoxha; La teoría y la práctica de la revolución, 7 de julio de 1977)

***

Recomendamos que la presente obra de Llambro Filo puede, y debe, complementarse con el estudio de la obra de su compatriota Nesti Karaguni: «La esencia reaccionaria de la teoría revisionista soviética de la «orientación socialista» de 1984, donde se tocan los mismos temas generales, aunque se detiene en diversos temas concretos como la distorsión del factor objetivo y subjetivo de la revolución».

El documento:


La «vía no capitalista de desarrollo» y la «orientación socialista», «teorías» que sabotean la revolución y abren las vías a la expansión neocolonialista

La cuestión de la revolución proletaria mundial es indiscutible al desarrollo de los movimientos de liberación nacional de los países dependientes. Ellos son la reserva de la revolución y constituyen una fuerza importante que asesta duros golpes al imperialismo y al socialimperialismo, al neocolonialismo y la reacción. En el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, el camarada Enver Hoxha dijo:

«Un importante rasgo de las actuales luchas de liberación nacional es que el despertar político para la conquista y la defensa de la plena libertad e independencia nacionales está siendo acompañado de un despertar social». (Enver Hoxha; Informe en el VIIIº Congreso del Partido del Trabajo de Albania, 1 de noviembre de 1981)

Los pueblos y las fuerzas revolucionarias no pueden soportar el yugo extranjero y los regímenes dominantes locales feudales-burgueses. Aspiran a la verdadera libertad nacional y social y luchan por conquistarla.

Los socialimperialistas soviéticos, como las potencias imperialistas que tratan de sabotear estas luchas y remplazar al viejo colonialismo por un nuevo colonialismo, no pueden permanecer quietos y procuran apoyar teóricamente sus intenciones expansionistas, neocolonialistas y contrarrevolucionarias en estos países, por lo que llegan a amontonar «teorías» especiales como las «teorías» de la «vía no capitalista de desarrollo» y de «la tendencia al socialismo».

La «teoría» de la «vía no capitalista de desarrollo» a través de la cual se pregona la «elección de la orientación socialista y la construcción de la sociedad socialista» en los países liberados del yugo colonial, es algo que ocupa un lugar importante en toda la propaganda llevada a cabo por los revisionistas soviéticos. En sus declaraciones esta «teoría» representa:

«La elaboración y el desarrollo ulterior en las condiciones actuales de las tesis leninistas de la posibilidad de que los países atrasados –coloniales y semicoloniales en estado de desarrollo precapitalista o capitalista temprano– pasen al socialismo sin conocer la fase de capitalismo desarrollado». (O. V. Martishen, Socializm i nacionalizm v Afrike, p. 38, Moscou, 1972)

Al mismo tiempo, los revisionistas soviéticos también han desarrollo y distribuido la «teoría» del «Estado de orientación socialista» en tanto que manifestación importante de la «vía no capitalista de desarrollo» y «aplicación práctica de las condiciones actuales de los países excoloniales de África y de Asia». El libro titulado: «El rol de la Unión Soviética en la política mundial de los años 1917-1980» hace hincapié en la idea de que:

«Veinte países en desarrollo optaron por la orientación socialista». (N. I. Lebediev, SSSR v mirovoj politike 1917-1980, p. 198, Moscou, 1980)

Y que:

«Están comprometidos con el camino de desarrollo socialista». (J. N. Gavrilov, Nadonalno-osvoboditelnoe dvizhenie: perspektivi razvitija, p. 32, Moscou, 1981)

Las «teorías» sobre la «vía no capitalista de desarrollo» y «orientación socialista» son parte integral de la ideología y la política revisionista y socialimperialista de la Unión Soviética. Dichas teorías no tienen nada que ver con «el desarrollo de las tesis leninistas», por el contrario ellas se oponen a sus fines bien determinados. Hay una gran diferencia de principios entre las enseñanzas de Lenin sobre el paso de los países atrasados al socialismo y las tesis sostenidas por los revisionistas soviéticos. Pero pese a todo, insisten en que la concepción de los revisionistas soviéticos, el contenido de la «vía no capitalista de desarrollo» debe de ser seguido.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Algunos apuntes sobre las elecciones parlamentarias venezolanas; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


Nicolás Maduro Moros

El 6 de diciembre de 2015 en las elecciones parlamentarias de Venezuela, los resultados fueron: el bloque opositor con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) 56,2% mientras que el bloque chavista con el Gran Polo Patriótico Simón Bolívar (GPPSB) 40,8%. Esto supone una gran derrota para el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), líder de la coalición del (GPPSB) así como para su aliado el también revisionista Partido Comunista de Venezuela (PCV).

Desde este espacio hemos analizado con alguna frecuencia todos los aspectos económico-políticos sucedidos en Venezuela bajo el paraguas del «revisionismo»; pero ha sido en el documento: «El revisionismo del «socialismo del siglo XXI» del 2013, en que se hizo una radiografía completa de esta desviación oportunista del «revisionismo postmoderno», y de hecho recomendamos su lectura para que el lector pueda tener una idea clara de los desarrollos capitalistas venezolanos, de su evidente traición a la clase obrera, y que además permitirá entender que la pérdida de este ejercicio electoral era algo que tarde o temprano iba a suceder.

Solo queríamos añadir unas breves palabras, porque lo fundamentos ya se ha dicho en otras ocasiones.


Veamos algunos punto que se desprenden de los resultados electorales:

1. El pueblo venezolano ha apostado por el «cambio» durante más de una década y media, pero ese cambio no sucedió, se quedó en programas reiterados de mera asistencia social como política de Estado que no han solucionado las grandes contradicciones económico-políticas de Venezuela. Esto supone que en ausencia de verdaderas alternativas las masas son arrojadas en brazos de la otra expresión de la burguesía venezolana, la tradicional, de la que también esperan ese «cambio». Claro está que no habrá ninguno pues ambas expresiones son garantes de la explotación capitalista.

2. Volvemos a insistir en que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en realidad es una organización de carácter socialdemócrata, pero se ha de catalogar como revisionista por el mero hecho de hacer un uso y abuso de fraseología revolucionaria preñada de eclecticismo filosófico, político e ideológico. La variedad en la composición social indica su marcado carácter multiclasista y la variedad de revisionismos de los que bebe indican su claro eclecticismo, incluso de ideologías antimarxistas como el anarquismo y el liberalismo.

3. El PCV siempre se ha comportado como lacayo validador de la política del chavismo desde su aparición en 1998, ha sido su auxiliar, y en ningún momento ha tenido una posición propia. Solo ha hablado de «profundizar» el proceso «bolivariano-chavista» para abrir la «vía», «crear las condiciones» o la «perspectiva» para el socialismo. Todo esto ya fue explicado en profundidad en nuestra larga introducción a la crítica marxista-leninista del PCV en el documento del Movimiento Venezolano de Trabajadores Comunistas (MVTC) llamado: «El Partido «Comunista» de Venezuela, su falso anti-imperialismo y la profundización de la «revolución» de 2015. La pregunta ahora es, ¿qué alegara el PCV por haber fallado y hecho el ridículo de apoyar la vía pacífica y parlamentaria al socialismo durante más de una década?

4. Casi todos los países capitalistas-revisionistas, y Venezuela no es menos, basan su estrategia en la construcción de eso que se ha dado en llamar «Líder fuerte», un caudillo en realidad, esto provoca que la identificación partidaria, militante, simpatizante, etc., quede anulada y en su lugar se desarrolle una comprensión mesiánica del «Líder» que suplanta al partido; éste pasa a significar todos los aciertos pero no los fracasos. Esto supone que en la medida de que el «Líder» siga al frente de la organización el éxito electoral y el «proceso» está más o menos garantizado a efectos de la propaganda. Cuando el líder muere arrastra a todo el proceso; en su ausencia toda esa identificación se irá disipando hasta que aparece entre las masas la idea de que los sucesores no son verdaderos continuadores del «Líder original», el movimiento se descompone; es ahí cuando todos los «errores» son visibilizados y atribuidos a la nueva dirigencia entendida como culpable, lo cual no deja de ser una forma más idealista de encubrir las causas pasadas y presentes del fracaso del sistema. Pasó con el peronismo y está pasando con el chavismo.

5. El falso antiimperialismo del gobierno chavista confundió a la masas venezolanas, pues este asumía que había que lograr independencia económica del imperialismo estadounidense al tiempo que se mantenían los lazos comerciales, y dependencia, que nunca estuvieron en peligro. Aunado al hecho de que Venezuela era atada al mismo tiempo al carro de otros imperialismos: sobre todo del imperialismo ruso y el socialimperialismo chino, bajo relaciones económicas igualmente lesivas para los intereses venezolanos.

6. La vieja receta económica de los revisionistas nicaragüenses del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de la llamada «economía mixta» fue la guía de ruta del «proyecto socialista bolivariano», donde la abierta propiedad privada siguió dominando y donde la propiedad cooperativa eran promovidas bajo teorizaciones titoistas de autogestión, siguiendo las últimas teorizaciones de sus hermanos revisionistas cubanos. En cuanto a las nacionalizaciones nunca significaron un cambio en las relaciones de producción, lo único que se adoptó fue capitalismo de Estado cuya plusvalía siguió siendo usurpada por la versión venezolana de la «nomenklatura» jruschovista-brézhnevista. Como hemos explicado en varios artículos, el sector estatal en la economía depende de la naturaleza del poder político y de las leyes de producción que imperen, por tanto si el poder político en Venezuela se sustentaba en una organización de composición multiclasista y de ideología ecléctica, y todo bajo una estructura de democracia parlamentarista democrático-burguesa y unas leyes de producción capitalistas, el resultado de ese sector estatal es un capitalismo de Estado, tan común como lo es en otros países capitalistas. La burguesía opositora al PSUV mantuvo su cuota de poder económico desde donde agudizó la crisis productiva y de abastecimiento. Pero no nos equivoquemos, como ya expresamos la raíz de la crisis económica venezolana está en la propia política económica gubernamental que nunca fue planificada y no superó los procesos anarquistas de producción capitalista, ni sus elementos especulativos.

jueves, 16 de julio de 2015

La segunda «bajada de pantalones» de SYRIZA y la respuesta espontánea del pueblo griego [Recopilación documental]; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

SYRIZA tan solo lleva en el gobierno seis meses y ya ha traicionado abiertamente dos veces su propia línea programática, ya son dos veces las que ha tomado el pelo y traicionado los intereses de las clases trabajadoras griegas. Repasemos los acontecimientos brevemente desde enero hasta aquí:

1) Sin duda el triunfo electoral de SYRIZA en enero de 2015 atrapó en euforia a muchos sin formación ideológica, o simples seguidistas de los medios de comunicación, y en consecuencia creyeron realmente en SYRIZA como el partido que resolvería de modo revolucionario la crisis económica griega, e incluso como un partido para navegar hacia aguas socialistas. Así lo registramos:

«Con el triunfo de SYRIZA –en español: Coalición de Izquierdas Radical– de Alexis Tsipras en las recientes elecciones al parlamento del 25 de enero de 2015, queríamos repasar ciertos fenómenos acaecidos en Grecia, de sus partidos, y hacer un repaso histórico de todo este contexto. Y dado el hecho de que no son pocos pseudorevolucionarios que han caído en la euforia del triunfo de este partido –a causa de su endeble preparación ideológica que es explotada por los medios de comunicación de la pseudoizquierda en favor de SYRIZA y de los medios más conservadores en contra de SYRIZA–, y que insisten en un pretendido cambio de dirección política hacia la «izquierda», e incluso existen los que se atreven a emplear el apelativo de que es un partido revolucionario, antiimperialista, rupturista con el sistema capitalista, en pro del socialismo –nada más lejos de la realidad–, se hace necesario pues, este documento, similar al que en su día hicimos con el ascenso gradual de Podemos en la política española». (Equipo de Bitácora (M-L); Syriza y la euforia de la llamada «izquierda» [Recopilación Documental], 28 de enero de 2015)

2) La primera «bajada de pantalones», claudicación, capitulación, traición, o como quiera llamarse vino con el listado de reformas del Gobierno Griego al Eurogrupo el 20 de febrero de 2015, este listado incluía:

«Consolidar los planes privados de pensiones como forma de reducir los gastos de la Seguridad Social: Sí, ha leído bien, Syriza promoverá el uso de los planes privados de pensiones para evitar que los gastos en la Seguridad Social sigan creciendo. Supongo que a esto se referirán muchos cuando hablan de «desmantelar y privatizar por la puerta de atrás el Estado de Bienestar para promover el negociete de los bancos». Bueno, si es así, en Grecia disponen de todo un referente al respecto. No readmisión de los funcionarios despedidos por los anteriores gobiernos: Syriza se compromete a no bajar los sueldos de los funcionarios pero tampoco tiene permitido incrementar el gasto total en salarios públicos. O dicho de otra forma, ni subidas salariales ni nuevas contrataciones –salvo para reponer la plaza de algunos de los funcionarios que se vayan jubilando–. Como Rajoy, vaya. Recortes en educación, sanidad y asistencia social: Syriza se compromete a «revisar y controlar el gasto en todas las áreas de la administración –educación, defensa, transporte, ayuntamientos y beneficios sociales–». Asimismo, también habla de «controlar el gasto sanitario y mejora la provisión de servicios de calidad, asegurando el acceso universal». El lenguaje típicamente troikiano –idéntico al utilizado por Rajoy para aprobar sus propios recortes– apunta, como poco, a que los recortes anteriores se mantendrán cuando no ahondarán. No habrá más gasto en servicios sociales, de modo que es de suponer que la «crisis humanitaria» provocada por el austericidio en materia de política social seguirá tal cual. Mantener todos los compromisos de privatizaciones de activos públicos: Las privatizaciones ya acordadas se mantendrán en las condiciones aprobadas por los anteriores gobiernos –¿Syriza ratifica el reparto caprichoso de «lo público» acometido por la cleptocracia anterior?–. Los proyectos de privatización no se cancelarán, si bien podrán revisarse las condiciones preliminarmente acordadas. La Troika decidirá cuándo se sube el salario mínimo: Aquí sí son bastante claros cuando dicen que «la magnitud y el momento de cambiar el salario mínimo se consultará con los socios europeos y las instituciones internacionales, incluyendo la OIT, así como de una nueva autoridad independiente que evaluará si los cambios en los salarios van en línea con la mejora de la productividad y de la competitividad». Primero aumento de la productividad, luego aumento de los salarios mínimos. Lo mismo que hemos venido escuchando en España desde hace años». (Libremercado; Syriza se arrodilla ante la Troika, 25 de febrero de 2015)

3)  SYRIZA, el presunto partido que llego al poder bajo los lemas «antiausteridad» pensó en convocar un referéndum el 5 de julio de 2015 para ver si se votaba el «SÍ» y de nuevo el gobierno llegaba a un nuevo acuerdo de rescate con la Troika, o si se votaba el «NO» y rechazaba el mencionado nuevo rescate, y sus condiciones, y en su lugar presumiblemente el gobierno tomaría otras medidas económicas necesarias para acabar con la crisis económica y el sufrimiento del pueblo griego. Con una participación del 62,50% se consiguió un NO rotundo respaldado por el 61,31%. ¿Pero que hizo el partido abanderado del «NO» y de la «antiausteridad»? Cometer una segunda barrabasada de cara al pueblo griego y aceptar un nuevo rescate –el tercero para Grecia– a cambio de aceptar como condiciones subir los impuestos y las bajar las pensiones. ¡Lo gracioso es que encima Tsipras ha tenido que sacar tales reformas en el Parlamento Griego con la ayuda de los votos de Nueva Democracia y el PASOK!, pues 32 diputados de su propio partido –SYRIZA– se han negado a votar a favor de las reformas que la Troika exige para el nuevo rescate. ¡Penosa y patética situación surrealista la que nos regala para los anales de la historia el señor Tsipras!

¿Y muchos lectores aún se preguntaran pues de donde salía esa actitud tan demagógica, claudicante, voluble e inestable? 

a) Pues de las concepciones económicas revisionistas de la economía mixta, promulgadas ya en su momento por los revisionistas del eurocomunista Partido Comunista de Santiago Carrillo en su programa, o de las recetas económica del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Daniel Ortega de los 80, ¡O de la economía mixta de la Nicaragua actual, pues recordemos que Tsipras se declara admirador y seguidor del «socialismo del siglo XXI»:

«También, entre otros, es de vital importancia para redefinir el papel y la contribución de todas las formas económicas, las empresas públicas, las pequeñas empresas privadas, grandes empresas privadas, cooperativas e iniciativas económicas solidarias basadas, en el marco de una economía mixta, para un planeado y específica transición a un nuevo sistema productivo, socialmente justo y ambientalmente sostenible. (...) Vamos a investigar directamente las opciones para la formación de colaboraciones programáticas entre el sector público y las empresas privadas, locales y extranjeras, destinados a desarrollar las empresas y la expansión en nuevos sentidos de maniobra tanto en Grecia como en el extranjero». (Yannis Dragasakis; El Programa Económico de SYRIZA-EKM, 2012)

b) Del propio concepto de los líderes de SYRIZA sobre la Unión Europea:

«En la cuestión de la Comunidad Económica Europea, que es lo que hoy conocemos como Unión Europea, el partido griego de SYRIZA es favorable a que Grecia participe en ella, y propone como el Partido Comunista Italiano –y otras organizaciones revisionistas– en su momento cambiarla en pro del socialismo desde dentro a través del Parlamento Europeo. Para tal propósito SYRIZA se une a otros partidos de «izquierda» como Izquierda Unida de España y Podemos de España, el Partido de la Refundación Comunista en Italia –uno de los sucesores de mantener el PCI de Berlinguer– entre otros, y forman el Partido de la Izquierda Europea en el Parlamento Europeo». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

c) De la propia estructura organizativa e ideológica de su partido:

«Por supuesto un partido que no tiene claridad en lo ideológico da pie a la introducción de manifestaciones e institucionalización de ideologías burguesas y pequeño burguesas en su seno, eso incluye desde desviaciones anarquistas, reformistas, revisionistas, sindicalistas, y todas las imaginables, y a que cada grupo presente su plataforma ideológica y organizativa, traduciéndose en el surgimiento de fracciones y líneas. Todo ello es consecuencia de que en dicho partido no se deje claro de qué ideología rige el partido y eso redunda en que entre sus miembros nunca estén de acuerdo ni siquiera en cuáles son los objetivos de militar en tal partido, pues cada uno tendrá los suyos según su ideología particular; ni cuáles son los objetivos mínimos y máximos cuando el partido tenga el poder en sus manos; pues cada uno tendrá su visión de sociedad a construir». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

4) Recordemos la reacción y postura de las organizaciones aliadas de SYRIZA en el Parlamento Europeo como Podemos durante el 23 de febrero ante el acuerdo entre SYRIZA y la Troika. Allí Pablo Iglesias dijo aquello de «Por fin hay un gobierno del sur de Europa que negocia y no obedece». Esto como comentamos significaba que:

«O lo que es lo mismo, está contento de que el nuevo gobierno griego haya podido «negociar» para acabar haciendo lo mismo que los gobiernos que no «negociaban sino directamente obedecían»: esto es, realizar reformas en detrimento de las clases trabajadoras y en pro de la burguesía nacional y extranjera por exigencia y presión directa de la Troika –Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional–. Con este ejemplo sencillo nos preguntamos: ¿qué credibilidad le puede quedar a Pablo Iglesias cuando declaraba en esa misma entrevista que «hay varios sectores que creo que deberían ser desprivatizados» cuando apoya el listado de reformas de Alexis Tsipras del 20 de febrero que reniega del programa desprivatizador de SYRIZA con el que acababa de llegar al poder? ¿Quién va a creer en cualquiera de las otras propuestas similares a las de SYRIZA que ha prometido Podemos? ¿Quién va a creer entonces a este Tsipras español sino los que se benefician de la falsa apariencia de «cambio» con Podemos?». (Equipo de Bitácora (M-L); El desgaste paulatino de la credibilidad de Podemos, 23 de marzo de 2015)

El 5 de julio de 2015 tuvo lugar el referéndum griego de 2015. Con un 62.50 % la opción del NO triunfó. El pueblo griego rechazó abiertamente las condiciones del rescate propuesto por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Bien, ¿y cuál ha sido la postura de Podemos en este nuevo acuerdo para el rescate? Como en febrero de 2015, Podemos ha adoptado un patético seguidismo carente de análisis y crítica. ¿Qué ha dicho Pablo Iglesias ante el último show de Tsipras de aceptar pese a todo las condiciones de la Troika desoyendo a sus votantes y su pueblo? Iglesias le ha justificado diciendo que «Tristemente lo único que podían hacer» y que ellos  ya dijeron que apoyarían «lo que apoye el Parlamento griego» y que serían «respetuosos con lo que apoyaran ellos». ¡¿Y ya está?! ¿Eso es todo el análisis de este «gran adaptador de las ideas leninistas a nuestros tiempos» como le califica Anguita para risa de todos? Este tipo de respuestas cortas y oportunistas ante una situación tan sumamente capituladora nos recuerda enormemente a cuando Andréi Zhdánov respondía ante las justificaciones del revisionista italiano Luigi Longo, diciéndole que para ser un «revolucionario» quería ser «más parlamentarista que los propios parlamentarios» demócrata-burgueses en sus soluciones para Italia.

5) Los oportunistas «cuentacuentos» ahora, ante el ridículo histórico y monumental de su ídolo de barro Alexis Tsipras, nos intentan vender que la «opción revolucionaria griega» puede que pase por Yanis Varufakis, ¡si señores, según esta gente los destinos del proletariado griego para algunos pasan por el antiguo asesor del socialdemócrata Yorgos Papandreu del PASOK y del hombre que entregó la claudicación al Eurogrupo de febrero de 2015! Pongamos el ejemplo sencillo de cuando los mismos «cuentacuentos» nos decían que el giro a la derecha constante de Podemos en marzo eran a causa de que un solo hombre, Juan Carlos Monedero, que el pobre había sido «forzado a  dimitir» obgliando al partido a quedar a merced de los menos revolucionarios, ¿cuál fue nuestra respuesta ante tal teoría?:

«No hay que ver la dimisión de los cargos de dirección de Monedero equivocadamente; no significa que se haya acabado la «única posibilidad que había de que alguien comandara Podemos para que este deviniera en una organización marxista o mínimamente aceptable para los intereses del proletariado», ¡no!, como decimos, Monedero ha sido víctima de sus propias convicciones, decisiones y desviaciones por meterse en un partido basado en la libre proliferación de principios liberales de organización y de libre eclecticismo ideológico, y en este mar de fuerzas revisionistas ha resultado perdedor en este choque de olas de las distintas tendencias, pero Monedero no es ningún referente marxista del panorama español, no hay que ver más que su reivindicación de Eduardo Galeano –conocido trotskista y antistalinista ahora llorado por los revisionistas–, su asesoría al gobierno venezolano –del socialismo del siglo XXI–, su asesoría al ex coordinador de Izquierda Unida Gaspar Llamazares –más derechista si cabe que el viejo revisionista de Julio Anguita–  o su propagación «machacona» de la teoría de Pablo Iglesias del «precariado» –teoría degenerada que niega al proletariado como tal– demuestran que estamos ante una de las figuras más despreciables del revisionismo contemporáneo español. No dudamos que si este partido u otro de la burguesía le da la oportunidad, le volverán a aupar para seguir trabajando en primer plano en el engaño de las masas trabajadoras». (Equipo de Bitácora (M-L); Y cuanto más se acercan las elecciones generales, Podemos recula más y más en su programa y discurso [Recopilación de documentos], 2 de mayo de 2015)

¿Y bien? ¿Cuanto ha durado el supuesto ostracismo del mismo? ¿Acaso Monedero no sigue dentro de Podemos, no ha estado en primera fila aplaudiendo a Pablo Iglesias en el Foro del Cambio en Vallecas el 11 de julio de este año? ¿Pese a sus «denuncias revolucionarias» no sigue apoyando en la práctica todo lo que ha denunciado? ¿Y lo que nunca ha denunciado? ¿No sigue siendo cómplice de toda la parafernalia «engañabobos» de Podemos? 

6) Eso nos lleva a otro punto. ¿Es cierto que existe división en SYRIZA, que incluso SYRIZA cualquier día se puede resquebrajar ante sus contradicciones y constante pérdida de influencia? Ciertamente, hemos visto que esto puede pasar ya que hemos sido testigos de las dimisiones del secretario general de Seguridad Social, Yorgos Romaniás, el secretario general de Economía, Manos Manusakis, o la propia negativa de varios diputados a votar a favor de Tsipras y las reformas de la Troika para el nuevo rescate. Pero esto es un problema inherente a cualquier organización revisionista de este tipo:

«Ya en las primeras semanas de su mandato en el gobierno, hemos podido ser testigos de la crítica interna de varios miembros de SYRIZA a la cúpula, los cuales están descontentos con su organización y con la actuación de Alexis Tsipras. Algunos personajes que habían apoyado la formación se han indignado apoyándose en que el gobierno de SYRIZA ha rebajado el lenguaje contra las instituciones que decía luchar, y que ha renunciado a cumplir con su programa a cambio de conseguir un nuevo rescate. (...) Con estos reclamos nadie debería asustarse si SYRIZA, como «partido multitendencia», le pasa como a otros partidos revisionistas que en su proceso de degeneración hacia la institución oficial como partido reformista socialdemócrata y el devenir de los acontecimientos hace que dicho partido se comprima el solo en una lucha de fracciones y líneas que de pie a que el partido: 1) se autodisuelva; 2) que se disuelva en un partido oficialmente socialdemócrata; 3) que veamos al viejo partido revisionista refundando en un nuevo partido bajo la oficialidad socialdemócrata; 4) o que seamos testigos de una nueva unión de partidos. Una crisis por la mala gestión gubernamental, o la pérdida del poder en las próximas elecciones, o la no vuelta al poder y la sucesión de años en la oposición podría azuzar la lucha interior en SYRIZA y derivar en lo ya expresado». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Es Alexis Tsipras el nuevo Enrico Berlinguer?, 2015)

7) ¿Era por tanto SYRIZA en enero o ahora en julio una opción plausible de garantía para los intereses de la clase obrera griega y el resto de las masas populares? ¿Iba o va a plantar cara a la Troika? No:

«SYRIZA no supone una ruptura con el sistema, sino su regeneración, bajo máscaras, de pseudoizquierda y pseudoprogresismo: dicho partido sencillamente administrará el Estado burgués-capitalista en la crisis existente. Es decir; SYRIZA no supone, ni puede suponer un factor de cambio en la sociedad griega; que la misma mantendrá a los griegos atados a los monopolios, a las directrices del la Troika –Comisión Europea + Banco Central Europeo + FMI–; del mismo modo que mantendrá la dependencia de la OTAN que está entre los factores de la crisis griega». (Equipo de Bitácora (M-L); Syriza y la euforia de la llamada «izquierda» [Recopilación Documental], 28 de enero de 2015)

8) ¿Qué ha provocado Tsipras y SYRIZA con estos viejos y nuevos oprobios que afectan a la dignidad de los griegos y a la soberanía griega? Desde luego la continuación de la crisis económica,  la pauperización del nivel de vida, la subida de los precios, el «corralito» en los bancos, y ahora la subida de impuestos, bajada de pensiones, ¿Y cómo le han devuelvo el gesto del gobierno las masas populares? Con nuevas huelgas y disturbios espontáneos de la población, que por supuesto están lejos de ser aprovechados por un partido marxista-leninista inexistente en el país heleno.

9) ¿Acaso la vieja organización revisionista del Partido Comunista Griego podrá pescar en aguas revueltas? Esta organización ni ha aprovechado los acontecimientos desde que se inició la crisis a finales de 2009 ni se espera que lo haga, no porque no tenga la oportunidad manifiesta, sino porque sus movimientos son insuficientes como para captar la atención de las masas y tomar el poder, con lo que logra quedarse en tierra de nadie no sabiendo ni refutar la influencia de los viejos partidos ND-PASOK, ni del «socialismo del siglo» XXI de SYRIZA, ni siquiera la del neofascismo de Amancer Dorado; queda atrapado en una triple pinza donde su discurso es torpe y poco interesante y donde sus acciones son todavía más paupérrimas –sobre todos al estar inundados de un profundo respeto por la legalidad burguesa, el cretinismo parlamentario y el economicismo–, de hecho este partido revisionista lejos de avanzar en influencia está quedando relegada. El panorama griego más bien parecer ser que ante una caída de SYRIZA se harán con el poder –en este orden–: 1) de nuevo el PASOK o Nueva Democracia –bien por dimisión del gobierno de SYRIZA o por elecciones anticipadas–; ó 2) se dé un repunte del fascismo bien por medio de Amanecer Dorado o que se dé un golpe militar.

10) ¿Pueden existir 
«a estas alturas de la película tanto dentro como fuera de Grecia defensores acérrimos o apologistas del «mal menor, que sigan manteniendo su apoyo a SYRIZA? Por supuesto, como el sabio refranero español dice: «Cuando un tonto coge un camino el camino se acaba y el tonto sigue».

El documento:

Podemos respalda el acuerdo de Tsipras con la troika: "Apoyamos lo mismo que el Parlamento griego"

Íñigo Errejón y Pablo Iglesias. / Efe

Andrés Gil/Irene Castro 
16/07/2015 - 13:05h

"Es tristemente lo único que podía hacer". Así ha descrito el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, el acuerdo alcanzado por el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y la troika: "La política es abyecta".

"¿Hacemos política o nos volvemos todos a la acaldemia a seguir haciendo análisis estupendos?", se ha preguntado Iglesias al entrar en la presentación del libro Redes de indignación y esperanza, de Manuel Castells, este jueves al mediodía, en la que Iglesias ha aceptado tres preguntas: "Si la mayoria de los griegos aceptaban.. Los que mandan en Europa son antidemócratas, pero tienen medios de comunicación diciendo: 'los democratas son estos, los antidemócratas son los que hacen populismo'. En políticapolítica no cuentan las razones, tu capacidad de diagnóstico, cuenta el poder y un país del sur tiene muy poquito poder".

"Lo que ha ocurrido en Grecia es la verdad del poder", ha insistido Iglesias: "Si se articula una suerte de nuevos gobiernos en Europa con políticapolíticas keynesianas, si conseguimos doblar el brazo a los socialdemócratas y que cambien de bando habrá una posibilidad. Y, si no, vendrá Marine Le Pen y dirá: 'Hemos ganado las elecciones en Francia, tenemos armas nucleares y nuestro principal aliado es Rusia. Ni Unión Europea ni OTAN. Si ganamos aquí, el enemigo son las élites locales a las que vamos a hacer llorar un poquito. Y si no, ¿la alternativa es Marine Le Pen? Alianzas con Rusia, vísperas de la tercera guerra mundial. La políticapolítica es abyecta".

El Congreso de los Diputados votará el acuerdo alcanzado entre Grecia y las instituciones europeas para un nuevo rescate. "El Parlamento español no ha votado el rescate a la banca", ha explicado este jueves el secretario político de Podemos, Íñigo Errejón, "que ni siquiera se ha comprometido a devolver las ayudas públicas. Cuando las deudas las tienen banqueros y eléctricas, se perdonan. Es una maniobra electoral y un fraude, nadie preguntó a los españoles si quierían que se cambiara la Constitución, y ahora hay cosas que parecen urgentes por debatir. Hay sobreactuación y se quiere apretar en discusiones y reformas legislativas para apurar los últimos meses en este Parlamento, que se van a cambiar en el siguiente, como la ley Mordaza".

Pero, ¿qué votaría Podemos? Errejón responde: "Los líderes europeos han dado una patada hacia adelante al problema, debilitan a un Gobierno salido de las urnas, porque si no lo hicieran se caería la excusa de que no hay alternativa a la austeridad. Los países que se ponen del lado de Merkel votan contra sus propios pueblos. Este acuerdo, difícil, como ha reconocido Tsipras, es el acuerdo posible ante la intransigencia de los líderes europeos, la mejor solución alcanzable, aunque no está hecho pensando en el futuro del euro ni la UE". ¿Entonces? "Nosotros apoyaríamos lo que apoye el Parlamento griego y seríamos respetuosos con lo que apoyaran ellos", concreta el secretario político de Podemos.

Errejón, junto con el responsable del Instituto 25M de Podemos, Jorge Lago, y el secretario general del partido, Pablo Iglesias, han presentado este jueves por la mañana la  Universidad de Verano de Podemos. Iglesias sólo ha respondido pregunas sobre este encuentro, y ha delegado en Errejón las cuestiones sobre política general.

Universidad de Verano

La Universidad de Verano, entre el 23 y el 26 de julio en la Complutense de Madrid y en espacios de teatro y conciertos, supone "encuentro, formación, debate y análisis en torno a las principales cuestiones que debe afrontar Podemos en los próximos meses", afirma el partido.

"Cuando se escriba de Podemos", explica Iglesias, "habrá que decir que no hubo una fuerza política en España como Podemos para la que las reflexiones teóricas fueran tan importantes para diseñar una línea y una estrategia política. Para nosotros, lo que representó el 15M fue una invitación a la reflexión. Comenzamos a hacer una reflexión quizá muy sofisticada sobre lo que estaba ocurriendo y llegamos a lanzar una hipótesis política sobre cómo intervenir y la llevamos a cabo. Y tuvimos el placer de que se verificaron. El 15M representaba una crisis orgánica, de régimen. Una de las claves desde ese régimen es la derrota en términos sociales y culturales de una izquierda con una serie de aspiraciones; es la época en la que el neoliberalismo se convierte en la ley de la gravedad de las relaciones económicas; un régimen exitoso. Y hubo quien vio el 15M con una revancha de la izquierda, pero no fue eso, representó la crisis de un modelo con ingredientes ajenos a esa geografía izquierda-derecha. Decían: queremos democracia y señalaban como enemigo a las élites económicas y políticas. Esos ejes eran para nosotros los que tenían que representar el proyecto político de cambio. La geografía izquierda-derecha es de régimen y el 15M permitía una geografía nueva, patear el tablero y hablar de los de arriba y los de abajo, construir una mayoría política con una mayoría social diversa. Nosotros construimos una identidad plebeya, lo que podía representar la fractura entre el caradura que viaja en business frente al que va en metro".

"Esa reflexión teórica", ha proseguido Iglesias, "ha sido lo que ha explicado nuestro éxito. El éxito fundamental tiene que ver con esa manera de plantear las cosas. Por eso para nosotros es importante la reflexión teórica sobre, también, las posibilidades de gobernar. Grecia ha revelado los límites institucionales de la posibilidad de gobernar. Los griegos han votado épicamente. Lo que nosotros planteamos es enormemente modesto: una reforma fiscal para una redistribución mayor, doblar el brazo a la socialdemocracia para que cambie de bando y mayor protección social. Fruto de esa reflexión se explican los diseños comunicativos de Podemos, pero en nuestros propios círculos personales pensamos que se nos ha comprendido muy poco".

Iglesias ha afirmado que "es imposible gobernar sin diagnósticos y sin proyecto de país. En España no se milita en partidos, se milita en los medios de comunicación, politizan más que los partidos, marcan en el terreno de juego con las preguntas que se formulan. Por eso hemos querido esta reflexión, la Universidad de Verano".